Saturday, April 2, 2016

Poeta Halley

Mantener un blog, es una tarea ardua y complicada, más, cuando uno mismo pretende mantener cierto estilo y contenido. El tiempo corre tan de prisa, que las escusas no valen más que las hojas secas que arrastra el viento, y en el medio de la vorágine de llevar muchos proyectos en simultáneo, olvidé conmemorar el segundo aniversario de este humilde espacio.
¡Gracias por leer y seguir este blog!
Gastón.-


I

Zoe llegaba la clase, siempre con el tiempo justo y con su bicicleta a rastras. Lo mejor de vivir en una ciudad repleta de Jacarandás es que en primavera, el horizonte se tiñe de color violeta y las casas se inundan de su dulce fragancia. Ese era el olor que llegaba con Zoe a las clases de lenguaje musical.
Solía impartir las clases en mi casa de La Plata, y conforme pasaba el año, se asomaba una tarea especial: cantar una canción y acompañarse con el piano o la guitarra. No importaba el idioma, importaba sí, lograr la realización de diferentes habilidades al mismo tiempo de forma homogénea. Acompañarse a uno mismo con un instrumento armónico, es una actividad enriquecedora que pone en juego muchas habilidades distintas, que merecen atención y estudio por separado. Poder juntar dichas habilidades sin perjudicar la ejecución particular de cada aspecto, es algo que cuesta mucho trabajo lograr.
Parece mentira, pero ser músico de fogón es un logro mayor de lo que el común de la gente cree.
En términos de enseñanza musical, un profesor le pide a sus alumnos que realicen dicha actividad porque así demuestran que pueden lograr la ejecución de un instrumento, mientras cantan una línea melódica independiente (a esto le llamamos ejecución de dos planos, melodía y acompañamiento en simultaneo) y a la vez, se logra el desenvolvimiento dentro de un plano armónico, o sea, cantar dentro de un contexto determinado (afinado o desafinado).
La actividad propuesta, puede resultar cotidiana para un alumno que estudia guitarra, piano, o incluso canto. Pero se vuelve interesante cuando es propuesta a alumnos que estudian instrumentos melódicos, como la flauta, el violín, o incluso, a quienes estudian instrumentos de percusión. El resultado óptimo se logra cuando la clase es numerosa y se instaura esa comunión, el círculo del fogón donde cada alumno muestra sus avances y se fomenta la escucha y la reflexión colectiva.
En el caso de Zoe, estudiante de violoncello, había elegido acompañarse con la guitarra, la canción, Me Amo, de la banda, Love of Lesbian. Dicha banda, desconocida para mí, completó un círculo que fomenta el constante estudio y estimulo pedagógico; el alumno es quien trae consigo algo desconocido a la clase y fomenta la inquietud del docente. Resumiendo, una clase donde todos aprenden algo nuevo, y donde prima la inquietud y la curiosidad por el aprendizaje.


II

Estoy lejos de Argentina, de viaje, y como suele suceder me piden que lleve regalos para  la vuelta. Mi mamá, quien constantemente me nutre con material pedagógico para mis clases, me pide que le lleve el cuento ilustrado Yo Mataré Monstruos por Ti.
Así comienza el círculo de búsqueda literaria. Anoto los datos en un pequeño retaso de papel, lo coloco en mi billetera y salgo a buscar. Consigo el libro sin mucha dificultad, y antes de envolverlo, lo leo. No es el primer libro infantil ilustrado que leo desde que soy eso que la ley cataloga como adulto, y con el tiempo fui ganando experiencia en el rubro. Al entregárselo a su posterior dueña, ella me comenta que el autor del texto es el cantante de una banda de España. Busco su nombre en internet, y efectivamente, se trata de Santi Balmes, cantante de Love of Lesbian, los creadores de la canción de Zoe. En dicho libro, Balmes trabaja con Lyona, asidua colaborada visual de Love of Lesbian.


III

Es la cuarta o tercera vez, no recuerdo exactamente, que voy a un bar y leo en los diarios de turno un reportaje o cobertura del nuevo disco de Love of Lesbian, El Poeta Halley.
De acuerdo, lo pondré en casa y escucharé que tal. Cuando escuché la canción de Zoe, varios años atrás, debo confesar que me pareció una más del momento, también, cuando minutos después escuché la versión original. Al enterarme de que el cantante también tiene actividad como escritor, la curiosidad me pudo y decidí darle una chance a la banda.
El Poeta Halley es un hito extraño dentro del mercado musical actual. En él, prima la lírica, el mensaje verbal y detrás, la estética musical. Un tópico recorre todo el disco, un leitmotiv literario.
Tengo ante  mí, un disco que funciona como una unidad, que logra mantener una estética musical uniforme y que porta un pathos definido.
Me sorprendo, porque acostumbrado a la ponderante y pujante cultura del one hit wonder, es loable encontrar un material en castellano que presenta inquietudes artísticas, un sonido que desarrolla la búsqueda de nuevas formas, de primar el mensaje por sobre una forma definida (vale fijarse que pocas canciones de El Poeta Halley duran menos de cuatro minutos o tienen una estructura fácilmente identificable de Estrofa- Estribillo – etc.). Aquí prima la expresión verbal, los sinónimos y el vocabulario, la búsqueda personal y colectiva de un sonido, una identidad, resultado de inquietudes artísticas y de incertidumbres humanas. No hay artificialidad dentro de este disco, si no, expresión y voluntad del grupo de artistas por defender la estética ante la necesidad de un mercado cada vez más estereotipante. Uno puede escuchar los temas por separado, pero se pierde de la resolución del todo ya que aquí no estamos escuchando un collage aleatorio de canciones.
Solo queda destacar como brillante la interpretación del poema final, en la voz de Joan Manuel Serrat.


IV

La presencia de artistas que aún muestran signos de resistencia ante un mercado que impone sus propias reglas, artistas que tienen inquietudes y que buscan diferentes formas para expresarse, es algo que resulta estimulante y motiva a quienes los rodean a seguir en la búsqueda. Esa que es eterna y que nunca termina, pero que nunca defrauda.
Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Wednesday, February 17, 2016

Momento breve #1

Transcribo un diálogo.

- ¡No se les ocurra usar una voz de narrador en su trabajo!
¡No se atrevan! ¡Es una manera débil, chapucera, de escribir! Cualquier idiota puede narrar los pensamientos de un personaje.
Bueno. Una hora para comer.

Quien habla es el personaje de Robert McKee, representado por Brian Cox en la película Adaptation, en español también conocida como El Ladrón de Orquídeas.
El guión fue concebido por Charlie Kaufman, responsable de otros hitos como ¿Quién Quiere Ser John Malkovich?
Adaptation juega constantemente con un tópico, la adaptación de una novela a guión cinematográfico, y todos los problemas que ello conlleva, tanto de la manera literaria como dentro del proceso de producción de una película, y cómo, a partir del encargo a un guionista para que adapte un libro, éste se encuentra en varios aprietos de índole intelectual e incluso moral. Kaufmann genera una solución brillante al embrollo y se coloca a él mismo y a un falso hermano, ambos interpretados por Nicolas Cage, como participantes del relato. Es decir, Kaufman rompe la barrera entre lo real y la ficción e incluso, logra que el público participe como testigo del proceso de creación de un guionista.

Sigo con la transcripción.

- ¡No puedes tener un protagonista sin deseo! ¡No tiene sentido!
¡Ningún sentido en lo absoluto! ¿Me entiendes? Bueno. ¿Alguien más?
- ¿Qué tal si un escritor desea crear una historia donde no pasa mucho? Donde la gente no cambia ni tiene revelaciones. Luchan, se frustran y no se resuelve nada. Más como en el mundo real.
- ¿El mundo real?
- Sí, señor.
- El condenado mundo real.
Antes que nada, escribe un guión sin conflicto ni crisis y tu público se morirá de aburrimiento.
Segundo, ¿no pasa nada en el mundo? ¿Estás completamente loco?
Hay asesinatos todos los días. Hay genocidio, guerra, corrupción. Todos los días, en algún lado alguien sacrifica su vida para salvar a otro.
¡Todos los días alguien decide, conscientemente destruir a alguien más!
¡La gente encuentra amor y lo pierde! ¡Un niño ve cómo matan a su mamá a golpes entrando a una iglesia! ¡Alguien tiene hambre! ¡Alguien traiciona a su mejor amigo por una mujer!
¡Si no puedes encontrar esas cosas en la vida,  entonces, amigo, no sabes un demonio de la vida!
¿Y por qué me haces perder mis dos horas preciosas con tu película?
¡No me interesa en lo absoluto! ¡No me interesa en lo más mínimo!
 
Entonces ¿Qué diría este personaje satirizado de Robert McKee sobre las obras de Inio Asano? Las obras de este mangaka japonés se basan en su mayoría en ese condenado mundo real al que se refería con tanto desprecio el personaje de McKee, con personajes que tienen pocas motivaciones y que son constantemente aplastados por la mediocridad del mundo que los rodea. Solanin, la obra maestra de este autor demuestra muchas veces como se puede innovar de manera sencilla un género que parecía agotado a la saciedad, y a la vez, dar cátedra.
Kaufman y McKee son por supuesto, personas verídicas. El primero, ha sido galardonado con un premio Óscar por su trabajo en El Eterno Resplandor de una Mente Sin Recuerdos, y el segundo es un reputado profesor y guionista que ha formado a generaciones de guionistas de todo el globo. De hecho, fue el propio McKee quien recomendó al actor que lo representaría en la gran pantalla.



Esta ha sido una pequeña escala para recomendar las obras de estos dos autores, Kaufman y Asano. Ambos, inspirados por las menudencias de la vida, los detalles mínimos, aquellos que a las industrias mediáticas, casi como una exclusión adrede. Una breve parada antes de seguir con aquellos temas que ocupan mi tiempo y que darán nuevas y extensas entradas en el futuro.
De camino también estará el aniversario del blog.        

Será hasta la próxima.
Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Saturday, January 30, 2016

Pop para divertirse

Hay veces que uno se encuentra frente a la computadora, y en un ataque sorpresivo de inspiración y voluntad comienza a escribir extensas líneas sobre algún tópico u otro. A veces también, se comienza a escribir una historia sin saber bien donde se terminará. ¿Qué será esta vez? ¿un cuento?¿un guion? Mejor dejar que la incertidumbre nos gane este pulso.
En el rubro del blog se convive constantemente con la disyuntiva de cómo encarar el diálogo interior, ese que nos lleva a comunicar y transmitir ideas que luego interpretarán los lectores. ¿Debo quebrar la cuarta pared y hablar sin tapujos a los personajes digitales que se encuentran del otro lado?
De manera cobarde, no me atrevo a zanjar el asunto (con una leve esperanza de poder dejar abierta una ventana para un nuevo post) y continúo.


Lo que a continuación se presenta es uno de esos tradicionales escritos de recomendaciones. Fruto del trabajo de recopilación de material que circula por las redes sociales, y que al comienzo aparecen como figuras aisladas, pero después con el transcurrir del tiempo encontrar como relacionar esos materiales con otros. Así es como se dilucida muchas veces que en el mundo, hay personas que pueden tener las mismas inquietudes que nosotros y así sopesar un poco la distancia física que nos separa.

Navegando en twitter, entre comentarios y memes mordaces sobre la conformación de gobierno de España, me encuentro con este agudo artículo de Barbijaputa. Para quienes no la conocen, esta adalid anónima siempre encara aquellos temas que son ignorados conscientemente por gran parte del mundo periodístico, los objetos de consumo de las masas y su relación inmediata con las cuestiones de género que tanto aquejan a este vetusto mundo, y también, el constante bombardeo de símbolos representativos de la cultura patriarcal, que hoy en día comienza a ser rebatida y cuestionada, pero sin que exista una gran resistencia por gran parte de la población a hablar del tema o siquiera reconocerlo.


Siguiendo la línea del anterior artículo, podemos adentrarnos en el mundo de las letras y la música de las canciones que habitan en los grandes medios.
Aldo Narejo, músico y psicólogo, encontró una forma muy accesible para sacar a la luz el contenido, no sólo lírico si no musical, de las canciones más famosas del circuito comercial de la música. Es interesante percatarse de que un mensaje tan semánticamente sencillo, puede ser pasado por alto por la mayoría de los oyentes. No he visto nunca a nadie levantarse en un colectivo y pedirle al chofer que cambie de radio porque el contenido de una canción de los 40 principales contenga material ofensivo.


En el video sobre las heroínas en las películas de animación, expuesto por Collin Stokes en el marco de una charla TED, podemos ver como también la simbología patriarcal se encuentra en el mercado audiovisual y cómo existen diferentes ofertas para mirar películas que no representen los valores tradicionales del patriarcado. Siempre que se esté dispuesto a ver con un poco más de crítica y atención se encuentran títulos que refuerzan otro tipo de roles para la mujer y el hombre y no calcan aquellos que hoy tratamos de sofocar. Al igual que en el análisis de Barbijaputa sobre las ofertas de juguetes de roles en las jugueterías, podemos ver que las diversificación existe, solo hay que buscarla con un poco más de paciencia y con más juicio. Aquí lo importante no es abrazar una ideología por moda o por lo que sea, la cuestión es mucho más simple. Consiste en transmitir valores que sean edificantes para una sociedad donde exista de verdad la igualdad de posibilidades sin importar el género, la inclinación sexual ni la procedencia de las personas.  Una sociedad con menos prejuicios y con más igualdad. Sonará utópico, pero el sólo hecho de pensar una sociedad y un mundo sin tantos precintos, prejucios y cinismo, nos puede volver más tolerantes.
Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Saturday, January 23, 2016

Los Años Dorados I

Las formulas se agotan rápidamente. El mundo nunca se sintió tan viejo ni tan vertiginoso con cada nueva respiración. Por eso, conservar el estatus de una figura actual, alguien que siempre se muestra fresco y renovado puede parecer una utopía. Más, si a lo que nos referimos es a las altas esferas del pop comercial internacional.

Cada nuevo año que pasa los ídolos del pop mediático mutan, cambian, se remplazan entre ellos a la manera de una carrera de postas. Aunque ellos no lo quieran, envejecen y con ellos su popularidad tambalea. Aunque todos así lo quisiesen, David Bowie y muy pocos artistas han podido conservar su título según el pasar de los años.

Si vemos los años en perspectiva tampoco notaremos muchos cambios de estilo ya que el género no resiste un examen detallado desde el análisis musical. Lo que sí cambia es la estética de los videos, las reivindicaciones de las letras (qué sector marginado será representado por algunos) y como siempre, abundarán las canciones de amor y desamor. Mejor sólo que mal acompañado, pero mejor que sobre y que no falte el nuevo maquille.
Aquí hay que hacer una distinción, y aclarar que no toda música pop es preocupante por su reiteratividad y hay muchos artistas que apuestan a la creatividad y a la innovación dentro del género. Pero este no es el caso de la música pop del más alto estatus comercial, esa que en invade los espacios públicos, que nos acompaña a casa en los transportes públicos y que escuchamos cuando estamos comprando en los supermercados, por solo mencionar algunos ejemplos.

El 2015 y el actual 2016 la atención mediática quedó signada por la salida de dos álbumes, los nuevos materiales de Justin Bieber y de Adele.
Es en el ídolo canadiense donde se registra una tendencia, la de interpretar canciones realizadas por otras agrupaciones de artistas, a la manera de un encargo. Así suele suceder en el ámbito de la música clásica donde los solistas más aclamados de cada momento suelen encargar composiciones originales para su instrumento a los compositores en boga.
En el ámbito pop estaba establecido este rol en la figura del productor. Muchos de ellos se encargan de escribir, o arreglar los bocetos de las canciones que luego saldrán en los discos de los artistas.
No es este el caso de Justin Tranter y Julia Michaels. Ellos han establecido una nueva pauta, donde su rol como creadores es visible y no ocultado por la industria (no vaya a ser que la etiqueta del Cantante Pop decaiga en Intérprete Pop). Tranter, quién posee su propia banda ha establecido una sociedad artística con Michaels y juntos han sabido renovar el repertorio de Selena Gómez, Gwen Stefani y el siempre polémico y enfant terrible Justin Bieber.
Las diferencias no son radicales, pero el tinte inyectado por Michaels y Tranter hacen ver a estas estrellas más similares a su público que a esa realidad abstraída que parecen habitar.
Si bien la carrera del joven canadiense lleva sus buenos años, uno no deja de preguntarse cuando aparecerá el nuevo ídolo que lo opaque y le quite la corona ficticia de rey del pop. También, nos preguntamos hasta cuando seguirá este ciclo de la música pop. Así es en la política, en el fútbol y en el pop, nunca podrás imaginar cuando y de dónde vendrá el golpe que te hará caer.


Continuará …

Monday, January 4, 2016

Lo que escucho mientras leo


Nuevo año, nuevos deseos. Vamos de camino al segundo aniversario de este espacio virtual.
Quiero agradecerles por seguir leyendo y por acompañarme en este camino… ¡Vamos por más!


Lo que escucho mientras leo
Mi lista de reproducción Sci Fi


Los recuerdos funcionan como anclas. Firmes armatostes que recobran vida cuando vemos antiguas grabaciones de video y que nos recuerdan, como silentes tótems erigidos en el fondo del mar, aquellos momentos que definieron nuestras vidas.


En el año del ´39 vino una nave desde el azul. Así repiten los versos de ´39, una singular canción interpretada en la voz de Brian May, que fue editada en A Night at the Opera de Queen. El estilo sugiere influencias del género country y la letra evoca la segunda guerra mundial.


Punto a parte de índole personal.
A partir de mi adolescencia, la canción de Queen pasó a formar parte de la banda sonora de mis lecturas de Crónicas Marcianas y de Las Doradas Manzanas del Sol de Ray Bradbury. Ignoré por mucho tiempo, felizmente, que aquellas letras no eran futuristas, sino de un pasado lejano temporal y geográficamente al mío. No me importó mucho en ese momento (y ahora tampoco) y así inauguré el disco eterno y nunca terminado de las canciones que escucho mientras leo. Cada título de este set list refleja un momento de mi vida y recuerda las lecturas que fui sumando a mi lista.
Leí mucha ciencia ficción. Primero Rowling, después Bradbury y Le Guin, seguí con el profesor Tolkien, y siempre a la par, un sinfín de títulos del género manga.  Mi lista eterna acompañó la lectura y las relecturas de Sandman de Neil Gaiman, The Watchmen y todo lo que consiguiera de Alan Moore, y así hasta el día de hoy.


No todas las canciones, ni todas las bandas encajan en los extraños y arbitrarios requisitos de la banda sonora Sci Fi. En el caso de ´39, la canción primigenia, lo que evocaba era una atmósfera country muy cercana al universo planteado por Bradbury. La experiencia suponía poner play y transportarse a los campos marcianos.
Dancing with the Moonlight Knight, de Genesis es otra canción sempiterna de lista junto a muchos de los discos del experimento de Arjen Lucassen, Ayreon.          
Ayreon  y Lucassen merecen un apartado en el asunto. Éste es un proyecto de música con temática de ciencia ficción. El hombre ha perdido la tierra y se ha diseminado por el espacio, siempre ansiando volver a la tierra prometida. ¿Les suena? Este postulado es aplicado a un proyecto con decenas de colaboraciones del rubro del Heavy Metal y aledaños, dando como fruto uno de los proyectos más creativos del ámbito del Heavy Metal y todos sus sub géneros.
La lista la completan algunas canciones de Power Metal, como Hunting High and Low de Stratovarius, o FullMoon de Sonata Arctica (algo así como one hit wonders del género del Metal). Y por último, bandas como Faun, Omnia y Blackmore´s Night que pertenecen al universo de la música folk (las dos primeras pertenecen al folk historicista como me gusta nombrarlas).


Supongo que cada persona tendrá su propia banda sonora, y hay que reconocer que no todos los libros pueden ser leídos con la misma música, o incluso, con música alguna.       
Luego, también podremos hablar de las teorías de Nikolaus Harnoncourt y de Daniel Barenboim, que con mucha razón postulan que hay que devolver la experiencia de la escucha musical al lugar de importancia que tenía en el pasado. La música es un arte que merece una concentración detallada por parte de quien escucha. No debería resumirse la función de la música a arte de acompañamiento.
Sin tomar cartas en el asunto, me permito terminar diciendo que escuchar ´39 mientras se lee a Ray Bradbury o a Philip K. Dick es la experiencia más cercana que he tenido a escuchar la radio mientras se conduce un jeep sobre la carretera de Marte.



Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Friday, December 11, 2015

El día que Adele se convierta en Taylor Swift

¿En qué consiste el gran éxito logrado por la nueva generación de Idols del pop internacional?

Los fans lo esperaban, y así llegó, el nuevo disco de Adele, titulado 25. Su rival, al menos de forma virtual, anuncia un posible impasse luego de haber amasado una enorme cantidad de dinero como resultado de su última gira y un patrocinio de parte de gigantescas marcas como Coca Cola. Taylor Swift, quien siempre se enfrenta con Adele a la hora de lograr reconocimiento en los medios y premios de la industria cultural, se retiraría para airearse un poco de los escenarios.

Imaginemos un escenario futurista. Podemos volver a ver Blade Runner, o tal vez, repasar a aquellas extraterrestres amantes de la música que habitaban en la fundamental Robotech. Al volver a nuestro cotidiano planeta tierra, tal vez, no parezca tan alocado.
¿Cuándo Adele se convertirá en Taylor Swift? Renunciará la primera, a indagar en esa imagen más seria del pop internacional, donde se engalana con sacros vestidos negros ¿Hasta cuándo proseguirá con su luto? Si es que éste fue alguna vez eso que creemos ver a través de nuestras pantallas.
¿Es una imagen forzada, que crean nuestras mentes gracias a insinuaciones de la prensa, o existe de verdad la rivalidad entre las dos divas de la escena pop internacional?
Desde la irrupción del nuevo milenio, la imagen de las idols, con la figura central de Madonna, como núcleo central de su imagen, se ha ido desperdigando a la popularidad dentro de las redes. La nueva generación, que incluye a Miley Cirus, que ahora oficia el rol de anti idol, Selena Gómez, Carly Rae Jepsen, entre muchas otras, a las que tal vez, Lady Gaga marca su propio estilo distópico y se despega del rebaño.


Si repasamos brevemente la carrera de las dos puntas de lanza del pop, podemos entrever serias diferencias, y coincidencias sustanciales. En ambas se ve un trabajo de producción muy loable y típico de las grandes discográficas. En cambio, la perfomance de Taylor Swift está ligada a los sonidos electrónicos y a la independencia de utilizar instrumentistas en vivo. En su última etapa, se la ve más ligada a la performance escénica, donde recurre a secuencias de baile y a escenificaciones en vivo. La diva estadounidense hace uso de sus atributos físicos, a la manera de cómo lo han hecho sus predecesoras. En esto, se asemeja a la primer etapa de Madonna o de Britney Spears, donde las divas resaltan sus figuras provocativas, pero nunca dejando que se pierda su inocencia, o el look naive que las caracteriza. Como una vez escribió Phillip K. Dick, anticipando la escena pop, Heather Hart, la idol fútil de Fluyan mis lágrimas dijo el policía, podría ser el futuro ficcional de Taylor Swift.
Adele, en cambio, no recurre a las bases generadas por computadora, y tampoco ha hecho colaboraciones con otros artistas, como es en el caso de Taylor Swift, que suele colaborar en singles de artistas de otros géneros. Adele permanece fiel a las fórmulas con las que siempre ha trabajado. Se presenta junto a un grupo, reducido o numeroso dependiendo la ocasión, de músicos sesionistas, donde la mayoría la ha acompañado durante gran parte de su carrera. También prosigue con su look típico, vestida de negro y muy maquillada, con gran resalte de sus ojos.
Sobre el escenario, Taylor Swift recurre a múltiples movimientos y desplazamientos, logrando un gran control sobre el timing del espectáculo. Adele, al contrario, permanece estática, en el centro de la puesta en escena. Ella concentra la atención en sus expresiones minimalistas, en el lenguaje que transmite. Lo esencial de Adele es no dejarse tentar por la forma, si no, por resaltar el contenido. He ahí una de las diferencias más radicales entre las dos artistas, la importancia de la música que interpretan. Adele enfoca la atención en sus canciones, en el mensaje y su transmisión; Taylor se enfoca en el show que ofrece a su público.

Sigamos con la comparación. El género es el mismo, las dos artistas realizan pop, y no es exactamente un pop transgresor. Como es típico, la importancia reside en las letras de las canciones. Adele mantiene una esfera íntima, donde sus tópicos suscitan sus experiencias más personales y privadas. Ella convierte sus frustraciones y vivencias en las canciones que caracterizan su estilo. Taylor Swift también expresa sobre sus frustraciones amorosas y mantiene por momentos una actitud agresiva y satírica, fruto del desengaño y la ruptura de alguna relación. En sus últimos singles también se puede reconocer una crítica a los medios y a la prensa. La crítica a los chismes tiene efectos contraproducentes. Al aludir a los medios el contenido se banaliza y cae en la trampa mediática, al mencionar el veneno trivial, la frivolidad invade el mensaje y se vuelve todo un circo montado milimétricamente.

Ambas artistas se encuentran en el esplendor de sus carreras, pero no debemos olvidar que si prosiguen en el rubro, pueden ofrecer muchísimo material a la industria, por eso, realizar profecías y vaticinios es oficio de necios. Lo que sí podemos hacer, es seguir inculcando preguntas que acechan cada vez que una novedad surge.
Con tres discos con altos índices de éxito ¿cuánto tiempo perdurará intacto el estilo de Adele? ¿Hasta cuándo seguirá legitimado el estilo de canciones de desencuentro y ruptura? Puede ser que se próximo el tiempo en que veamos como el mensaje se vuelve recurrente y entra en decadencia. La fama dura poco, y el éxito es ingrato. Esa es una ley dentro del mundo del espectáculo ¿Podrá Adele reinventarse y mantener un estilo único y personal? Lo que nos lleva, a preguntarnos ¿qué tan lejos está el día en que Adele se convierta en Taylor Swift?






Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Saturday, November 21, 2015

El post del Opening

Aprovechando el impulso del post anterior, voy a hablar un rato sobre los openings y los endings de las series de animación japonesa (anime).
Para aquellas personas que no están familiarizadas con el género, un resumen breve (demasiado) sería que, desde el final de la segunda guerra mundial, Japón se vio influenciado en gran manera por la cultura de Estados Unidos. Esto llevó a una gran expansión del manga (fusión de la tradición japonesa de dibujo y la estadounidense del cómic) y a los albores del anime (la versión de televisiva del manga). Hoy en día, éste género contiene a una gran industria que provee de material para todo tipo de públicos, y es por eso que podemos encontrar una gama enorme de series.
Una característica particular que han desarrollado estas series es la apertura y cierre de cada capítulo con una secuencia animada, denominada Opening para la apertura del episodio y Ending para el cierre. En las secuencias se muestran diferentes aspectos de la serie y con diferentes estrategias de montaje. Generalmente, en las serie shonen (acción y pelea al estilo, héroe vs. villano) se abre con un opening dinámico e impactante. La regla general es generar intriga y aprovechar el misterio de la trama para enfatizar las emociones de los personajes.

Actualmente, el mercado japonés utiliza diferentes bandas de rock y de pop (denominados como J Rock o J Pop respectivamente) los cuáles ofrecen un caballo de batalla para sumar a la serie.
Estas secuencias tienen gran importancia dentro de la popularidad de los animes, ya que una buena entrada garantiza mayor popularidad de un anime y si una canción es pegadiza, garantiza que será escuchada independientemente de la serie. Los artistas se prestan a estos proyectos ya que sirven como medio para difundir su música, y son varios los casos de bandas que han saltado a la fama gracias a un opening o un ending. Un caso insignia es la banda L Arc en Ciel quienes han colaborado en gran cantidad de series de anime y poseen fama internacional, siendo de las pocas bandas que pueden realizar giras exitosas fuera de Japón sin dejar de cantar en su propio idioma.

Las características de los videos varían, pero podemos encontrar pautas generales, más que nada, en el ya mencionado género shonen. Opening y ending se pueden concebir como un mero artificio, como un recurso para generar expectación, o si no, más arriesgado, para extender la estética de la serie y armar un breve video de animación de buena calidad. Los openings más recordados son aquellos que poseen una canción de calidad, y pegajosa muchas veces, y que además posee interés como producto propio. También, los videos que han pasado a la historia como joyas del recuerdo popular son aquellos que, sumado a todo lo anterior, han acompañado a una serie de gran popularidad, como por ejemplo, los openings de Dragon Ball o de Saint Seiya (Los Caballeros del Zodiaco).

Ahora sí, repasemos solo una parte de los openings y endings icónicos.




Usemos como ejemplo de opening tradicional a Chala Head Chala de Dragon Ball. Primero, este opening abre a una serie shonen de gran popularidad, que además, marco a una enorme generación de espectadores alrededor de todo el mundo. Este opening significa la nueva popularidad del anime en el mundo entero, y ahí radica su supuesta universalidad (hasta el día de hoy sigue siendo transmitido en la televisión abierta). Aquí el mensaje es claro,  la música dinamiza el video y se hacen pocos planos de los personajes dando la información justa. Los personajes principales se encuentran bien definidos y no se visualiza a los enemigos en cuestión.
Si seguimos la veta del shonen, podemos mencionar openings como el que musicalizó la banda de rock Flow a la serie Naruto, y también, el opening Ready Steady Go por L Arc en Ciel para Full Metal Alchemist. Ambas series shonen han cautivado a varias generaciones tanto orientales como occidentales.

Veamos un ejemplo opuesto. El opening de Cowboy Bebop, serie insignia del género y para muchos, la mejor de la historia. La banda sonora de esta serie merece y tendrá un post aparte, pero la genial impronta y participación de Yoko Kanno generó una de los mejores aportes musicales de la historia y ha contribuido al éxito y culto de la serie. Cowboys en el espacio y de fondo, mucho jazz. El opening refleja eso, una estética de policial retro con bloques de colores y sombras. Aquí hay más predominancia de lo estético y el opening pasa a ser una apertura más delicada y cuidada.

Del lado estético podemos mencionar el opening de SamuraiChamploo (dirigida también por el director de Cowboy Bebop) que en este caso es musicalizado por un rap en vez de una canción pop o rock. Otro ejemplo, influido por la estética de los cuadros de Gustav Klimt, es el opening de Elfen Lied. Aquí el opening, a modo de canción de los elfos, no se puede encasillar de manera simple. La estética configura la dimensión psicológica de la trama de la serie, introduciéndonos en el universo de dolor y pasión de sus personajes.

Un punto intermedio, entre montaje dinámico de género shonen, y de estética al estilo seinen (género adulto) con predominancia de mensaje estético y simbólico es el opening de Evangelion.

Ahora, hablemos un poco de los endings, el lado B de las series anime. Si los openings se encargan de impactar y generar expectación por lo venidero, los endings encuentran una carga menos pesada que portar. De carácter más relajado, los endings se encargan de equilibrar la balanza y demostrar aquellos aspectos que quedaron rezagados. Aquí salen a colación las típicas canciones de amistad, las baladas de amor, etc. El ending que acompañada en DragonBall es el claro ejemplo de anti tesis del opening, aquí se equilibra la balanza emocional de los espectadores (va en castellano). Otro ejemplo de esta técnica es el primer ending de Naruto, Wind realizado por la banda Akeboshi.



Claramente, no todo es piña-patada ni thriller psicológico, por lo que también están los openings de series más descontracturadas y para otros tipos de públicos (no quiero adentrar en la genealogía del anime, porque hay casi tantos términos como gustos de helado).
Algunos openings icónicos son el de Sailor Moon, el de Sakura Card Captor, o, una joya del humor y el ingenio de la industria japonesa, el ending de Haruhi Susumiya no Yuutsu. En este ejemplo se da un caso paradigmático. Una canción pegajosa que no solo invita a escuchar, sino también a bailar. El Hare Hare (nombre del baile) se popularizó entre los fanáticos del anime y ya se acostumbra a encontrar fanáticos del baile en las convenciones y eventos de manga y anime.


La industria japonesa del manga y el anime encierra paradojas representativas de la post modernidad. Este universo encierra muchas sombras que a la mayoría de los occidentales les resultan ilógicas o por lo menos, desconcertantes. Pero como se menciona en el célebre libro de Tanizaki, El Elogio de la Sombra, toda luz necesita de una sombra para ser apreciada.

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.